"Estoy seguro que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso... no se podría decir ni aun se podría siquiera imaginar cuán magnífico y suntuoso es dicho palacio".
Los vinos de Navarra son tenidos en alta consideración dentro de la oferta de vinos con denominación de origen. El momento actual que vive el vino de Navarra no es fruto de la casualidad, sino que es el resultado de un largo camino recorrido durante 20 siglos, en el que han influido los grandes esfuerzos realizados tanto por la administración como por las personas viticultoras y bodegueras de toda Navarra. Olite es el reflejo de esta evolución. No en vano, Olite es para Navarra su ciudad vinícola más emblemática, y un icono de referencia del buen vino de Navarra. Esta consideración está avalada tanto por su producción, pero sobre todo porque la Historia, la Tradición y la Cultura Vinícola así la han referido. Los primeros vestigios de producción vinícola en Navarra datan del siglo I d.C y proceden de bodegas romanas descubiertas en varias villas, muchas de ellas situadas en el término de Olite, lo que prueba la incipiente producción industrial vinícola y la importancia social y económica de este sector en la localidad.